Qué hace un agente de IA en WhatsApp
Atiende los mensajes que entran, responde las consultas habituales con la información de tu negocio, recoge los datos que necesitas de cada cliente y avisa a una persona cuando la conversación lo merece. Funciona a cualquier hora, que es cuando llega buena parte de los mensajes.
La diferencia con un chatbot de los de siempre es que no hay menús ni palabras clave: el cliente escribe como escribiría a una persona y el agente entiende la intención, aunque la pregunta venga mal redactada, en varios mensajes seguidos o con un audio.
Y mantiene el hilo. Si alguien pregunta el lunes y vuelve el jueves, la conversación continúa donde se quedó en lugar de empezar de cero.
Qué hace falta para empezar
Una cuenta de WhatsApp Business verificada a nombre de tu empresa y tener decidido qué puede y qué no puede responder el agente. Del alta técnica nos ocupamos nosotros; la verificación la tiene que hacer la empresa porque va asociada a su identidad.
Conviene saberlo de entrada: el número que uses para esto queda dedicado al agente. No se puede compartir con el WhatsApp personal de nadie del equipo.
Automatización de procesos: lo que pasa por detrás
Es conectar las herramientas que ya usas para que la información viaje sola entre ellas. Si alguien de tu equipo dedica una hora al día a copiar datos de un sitio a otro, eso es un proceso automatizable.
- Datos de un formulario, una llamada o un chat que acaban directamente en tu sistema de gestión
- Documentos que llegan por correo, se leen y se registran solos
- Avisos automáticos cuando pasa algo que alguien tiene que mirar
- Informes que se generan y se envían sin que nadie los prepare
- Sincronización entre herramientas que no hablan entre sí de fábrica
El valor real no está en ahorrar esa hora. Está en que los datos dejan de tener erratas de transcripción y dejan de perderse cuando la persona que los copiaba está de vacaciones.
Qué procesos merece la pena automatizar y cuáles no
Merece la pena automatizar lo repetitivo, lo frecuente y lo que siempre se hace igual. No merece la pena automatizar lo que cambia en cada caso, lo que se hace dos veces al año o lo que requiere criterio profesional.
Hay un error muy común: automatizar un proceso que está mal diseñado. El resultado es hacer lo incorrecto más deprisa y con menos supervisión. Antes de automatizar nada miramos si el proceso tiene sentido tal y como está, y bastante a menudo la conversación acaba en simplificarlo en lugar de automatizarlo.
Ese análisis lo hacemos igual, aunque la conclusión sea que no necesitas contratarnos.